De la cepa a la bodega: así se certifica la vendimia en Corpinnat
Durante el año, las veintitrés bodegas adscritas a la Marca Colectiva Corpinnat son auditadas un mínimo de tres veces. La vendimia es uno de los momentos en los que se someten a un control más exhaustivo, con inspecciones tanto en el viñedo como en la bodega para garantizar el cumplimiento del reglamento de la marca. Bureau Veritas es la empresa certificadora encargada de llevar a cabo estas auditorías.
En el viñedo, los controles deben garantizar que la uva, vendimiada a mano, proceda del corazón del Penedès, el territorio Corpinnat, y que corresponda a alguna de las variedades autorizadas. Los viñedos deben estar inscritos en el Registro Vitícola de Cataluña y en el registro del Consell Català de la Producció Agrària Ecològica (CCPAE), ya que toda la uva destinada a la elaboración de Corpinnat es ecológica.
El reglamento también establece que la bodega debe mantener una vinculación estable con el viñedo, ya sea porque es de su propiedad o mediante un acuerdo de compra de uva con una duración mínima de tres años. Durante la inspección, el auditor comprueba también que no se supere el rendimiento máximo por hectárea, verifica el grado alcohólico potencial de la uva vendimiada, el pH o la acidez, entre otros parámetros, y revisa las condiciones en las que se transporta hasta la bodega.
La segunda inspección de la vendimia tiene lugar en la bodega. En este caso, se controla la entrada de la uva y el proceso de prensado, entre otros parámetros establecidos por el reglamento. Este año, el rendimiento máximo de prensado es de 64,4 litros de vino por cada 100 kilos de uva. También se verifica el grado alcohólico y el resto de requisitos fijados por la Marca Colectiva.
Además, las bodegas Corpinnat son objeto de una auditoría integral: se inspeccionan las sedes sociales de las bodegas y el conjunto de su actividad. De este modo, no solo se audita la uva destinada a convertirse en Corpinnat, sino que la inspección abarca toda la uva que entra en la bodega, garantizando así el cumplimiento de unos mismos estándares de calidad y trazabilidad para toda la uva.
Un precio mínimo de 0,943 euros por kilo
Esta campaña, Corpinnat ha fijado un precio mínimo de 0,943 euros por kilo para la uva adquirida a los viticultores proveedores. Este precio se aplica a las variedades históricas —Macabeu, Parellada, Xarel·lo, Garnatxa Negra, Monastrell, Sumoll y Xarel·lo Vermell—; a la Malvasia de Sitges y el Trepat, así como a las variedades internacionales Chardonnay y Pinot Noir. Estas dos últimas dejarán de estar admitidas a partir de la vendimia de 2034.
En cuanto al resto de variedades de uva, que las bodegas solo pueden utilizar para sus vinos tranquilos, también tienen un precio mínimo fijado por reglamento de 0,82 €/kg. Por este motivo, cada año, durante la auditoría, se comprueba que todos los contratos de compra de uva cumplan con los precios mínimos establecidos.
Un exigente proceso para incorporarse a Corpinnat
Si las bodegas que ya forman parte de Corpinnat se someten a un mínimo de tres auditorías anuales, el proceso para acceder a la Marca Colectiva es todavía más exigente. Desde este año, cualquier bodega que elabore vinos espumosos en el corazón del Penedès y quiera incorporarse a Corpinnat debe obtener, en primer lugar, un informe de idoneidad elaborado por la gerencia de la Marca Colectiva. El documento, que mantiene el anonimato del aspirante, se eleva a la junta directiva. Una vez recibido el visto bueno, se inicia el proceso de auditoría.
Durante este periodo, Bureau Veritas lleva a cabo los controles necesarios para certificar el cumplimiento de los compromisos establecidos en el reglamento. Entre otros requisitos, la bodega aspirante debe demostrar que durante un mínimo de tres años ha elaborado vinos espumosos siguiendo los criterios de Corpinnat. Este proceso se complementa con auditorías sensoriales y catas de vinos base gestionadas por VITEC, con el objetivo de garantizar que las nuevas bodegas cumplan tanto los requisitos técnicos como los estándares de calidad establecidos por la Marca Colectiva.
El acceso definitivo llegará, si se cumplen todos los requisitos, tres años después del inicio, con la autorización de la asamblea de bodegas, momento en el que, a su vez, se hará público el nombre del aspirante.