TERRITORIO
MARCO GEOGRÁFICO,
NATURAL Y HUMANO
En el corazón del Penedès, el territorio Corpinnat se articula a partir de un marco geográfico y humano de gran singularidad, en el que la interacción entre el medio natural y la actividad vitivinícola ha configurado un paisaje con identidad propia. Su delimitación responde a criterios que tienen en cuenta factores climatológicos, hidrológicos y edáficos, determinantes en la expresión final de los corpinnats que nacen en él.
A este marco natural se suma un tejido social y cultural consolidado a lo largo de generaciones, basado en el conocimiento acumulado y en la transmisión del oficio generación tras generación, que han consolidado el respeto por el territorio. Una comunidad vitivinícola que entiende la tierra como patrimonio y que trabaja con rigor para preservar su esencia.
Corpinnat se convierte así en un territorio único donde naturaleza y cultura convergen para dar lugar a una de las cunas más auténticas y genuinas de vinos espumosos de calidad de todo el mundo.
EL CLIMA
En esta llanura central del corazón del Penedès, donde se concentra gran parte de los viñedos del territorio Corpinnat, la temperatura media anual se sitúa entre los 14 y los 15 °C, mientras que la precipitación anual oscila, en general, entre los 550 y los 600 mm. Las lluvias se concentran principalmente en otoño, mientras que los veranos son secos y calurosos, rasgos característicos del clima mediterráneo. A una escala de mayor detalle, esta llanura está atravesada por diversos ríos, rieras y arroyos que crean singularidades climatológicas en cada uno de los parajes por los que discurren.
A medida que aumenta la altitud y nos acercamos a las cordilleras litoral y prelitoral, las temperaturas estivales disminuyen y la humedad aumenta, favorecidas por la altitud, la proximidad del mar y la circulación de las corrientes de aire. Esta diversidad genera diferentes microclimas que, junto con los suelos, la orientación de cada viña y la cota en la que se encuentran, contribuyen a definir el carácter de la uva y la personalidad de los diferentes corpinnats.
LOS SUELOS
Por contraste, en las vertientes de las cordilleras litoral y prelitoral situadas en los extremos norte y sur de la llanura central del territorio Corpinnat, predominan los suelos vinculados a rocas calcáreas y margas, más duras y con suelos menos desarrollados, pero también con muy buenas aptitudes edáficas.
Entre los principales materiales se encuentran los sedimentos del Cuaternario, formados por gravas, arenas, limos y arcillas, y los del Neógeno, con conglomerados, areniscas y lutitas. En ambos casos se generan suelos profundos, con una alta capacidad de retención de agua y una buena composición de nutrientes, factores básicos para el desarrollo de la planta. Esta diversidad geológica es uno de los elementos que da riqueza al paisaje vitícola y contribuye a definir la singularidad del territorio Corpinnat.
del territorio Corpinnat:
LA VITICULTURA
El corazón del Penedès concentra un paisaje vitivinícola que se ha convertido en la cuna de los grandes vinos espumosos del país. Este paisaje no es fruto del azar, sino del compromiso de los viticultores que lo han preservado generación tras generación. El predominio de las variedades autóctonas, el cultivo ecológico y, en algunos casos, biodinámico, la vendimia manual y la firme voluntad de preservar el paisaje y la biodiversidad son los principios que definen la manera de entender la viticultura de Corpinnat. Un modelo que apuesta por la pervivencia del paisaje y permite que cada vino espumoso exprese con fidelidad su origen.
LAS
VARIEDADES
- Xarel·lo / 44%
- Macabeo / 27%
- Parellada / 9%
- Chardonnay / 5%
- Malvasía de Sitges / 1%
- Garnacha tinta / 4%
- Xarel·lo rojo / 3%
- Sumoll / 2%
- Monastrell / 2%
- Pinot noir / 2%
- Trepat / 1%
El xarel·lo es la columna vertebral de nuestro paisaje; una variedad de uva blanca autóctona profundamente arraigada en el Penedès. Ninguna otra variedad se expresa con la misma tensión, con esa verticalidad capaz de recoger la mineralidad de los suelos, las oscilaciones del clima y la huella característica de cada añada. Tiene una energía natural, una acidez viva y una estructura que sostiene vinos con cuerpo, profundidad y una gran capacidad de guarda, especialmente en los espumosos de larga crianza como los corpinnats.
Su carácter es claro: franco, rústico, persistente. Es una uva fina que no por ello pierde profundidad. Con el tiempo gana complejidad y, cuando eso sucede, el xarel·lo se convierte en la voz líquida del territorio Corpinnat por excelencia.
El macabeo es una de las variedades blancas históricas del Penedès y una de las uvas de la trilogía histórica e identitaria de los vinos espumosos del territorio.
Es una variedad elegante, que aporta frescor, delicadeza aromática y equilibrio a los vinos. Sus aromas se mueven entre la fruta blanca y las notas florales. Cuando procede de viñas viejas, revela todo su potencial: profundidad, equilibrio y una clara vocación de envejecimiento. En contacto con la madera, ya sea durante la fermentación o durante la crianza del vino base, gana amplitud y complejidad sin perder su identidad.
La parellada, conocida también en el Penedès como montònec o montònega, es la otra variedad blanca tradicional de la trilogía de los espumosos del Penedès. Históricamente vinculada a las zonas más elevadas del territorio, encuentra en estos paisajes frescos las condiciones ideales para expresarse.
Es una variedad de carácter fino y sutil. Su naturaleza discreta se traduce en vinos elegantes, de perfil limpio y equilibrado. En los vinos espumosos de larga crianza, la parellada contribuye con finura y tensión, y aporta un frescor que alarga el vino y define su elegancia. Cuando se expresa plenamente, revela la cara más delicada del paisaje penedesense.
El chardonnay es una variedad blanca de origen borgoñón. Aunque desde su introducción a mediados del siglo XX ha formado parte de la elaboración de vinos espumosos en el Penedès, el chardonnay dejará de formar parte de las elaboraciones Corpinnat a partir de 2034. Una decisión que refuerza el compromiso con el origen, el paisaje y las variedades que definen la identidad de nuestro territorio.
La garnacha tinta es una de las variedades mediterráneas con tradición en el territorio. Junto con el sumoll y la monastrell, forma parte de las variedades tintas utilizadas tradicionalmente para la elaboración de espumosos rosados.
Es una uva que da vinos frescos, tensos y elegantes, con una estructura que les permite evolucionar con el tiempo y desarrollar un gran potencial de guarda. Cuando se interpreta desde el respeto y desde el lugar, la garnacha tinta es capaz de revelar una expresión precisa del paisaje mediterráneo.
Estrechamente emparentado con el xarel·lo, pero con una identidad propia marcada por su color rosado, el xarel·lo rojo es una variedad ancestral del Penedès que durante muchos años quedó relegada hasta casi desaparecer, pero que en los últimos años se ha redescubierto como una de las uvas valiosas que forman parte del patrimonio vitícola del territorio.
Mantiene la energía y la tensión propias del xarel·lo, a veces incluso con un perfil más rústico, y aporta estructura, profundidad y una textura singular a los vinos.
El sumoll es la variedad tinta histórica del Penedès por excelencia, profundamente arraigada en el paisaje mediterráneo y en la viticultura tradicional del territorio Corpinnat. Como el xarel·lo rojo o la malvasía de Sitges, durante décadas quedó olvidada, casi extinguida. Pero resistió en algunas viñas y en manos de quienes la seguimos cultivando cuando parecía destinada a desaparecer. Hoy el sumoll ha empezado a volver a ocupar el lugar de una de las variedades más auténticas y representativas del territorio.
El sumoll es una uva tinta de carácter nervioso, de piel fina y acidez viva. Su perfil es tenso y directo: fruta fresca, rusticidad y una energía que atraviesa el vino y le da estructura y profundidad.
El sumoll es capaz de reflejar con nitidez el lugar donde crece: los suelos, el clima mediterráneo y el factor humano en la viña. Cuando se le escucha y se le respeta, el vino aparece sin maquillaje, honesto y lleno de vida. Su acidez natural y su expresión franca permiten elaborar vinos espumosos con identidad y capacidad de envejecimiento.
La monastrell es una variedad tinta mediterránea especialmente adaptada a microclimas más cálidos y secos. En el territorio se cultiva principalmente en las zonas más soleadas, donde es capaz de madurar lentamente y desarrollar todo su carácter.
Es una uva que aporta estructura, intensidad y una marcada personalidad a los vinos. En los espumosos rosados contribuye con cuerpo, fruta madura y una textura profunda que equilibra el frescor del conjunto.
El pinot noir es una variedad tinta originaria de Borgoña. En el Penedès se ha utilizado especialmente en la elaboración de espumosos rosados. Con la voluntad de expresar una identidad cada vez más centrada en las variedades históricas del territorio, el pinot noir dejará de utilizarse en las elaboraciones a partir de 2034. Una decisión que pone el foco en el origen y en las variedades que forman parte del patrimonio vitícola del Penedès.
La malvasía de Sitges es una variedad blanca que llegó al Penedès durante el siglo XV con las rutas comerciales del Mediterráneo y encontró en este trozo del litoral catalán un lugar donde echar raíces. Durante generaciones fue una variedad muy apreciada, pero con el tiempo su cultivo se fue reduciendo notablemente. Sobrevivió gracias a un diplomático de Sitges y, especialmente, a la bodega del Hospital de Sant Joan Baptista de Sitges, que custodió las últimas cepas de la variedad. A finales del siglo XX, viticultores y bodegas volvieron a plantarla y a explorar su potencial, devolviéndola progresivamente al lugar que le corresponde.
Su carácter es sutil pero inconfundible. Aromas delicados, frescor y una elegancia natural que aporta diferentes matices y complejidad a los vinos. Su naturaleza mediterránea se refleja en una combinación equilibrada de finura e intensidad.
El trepat es una variedad tinta históricamente vinculada a zonas más interiores de Cataluña. Aun así, en el Penedès se ha ido recuperando en los últimos años como una variedad capaz de aportar una expresión sutil y refinada a los espumosos rosados.
Es una uva de carácter delicado, que destaca por su frescor natural y por un perfil aromático fino y especiado. Aporta tensión, elegancia y ligereza, construyendo vinos precisos y equilibrados.