La vendimia excepcionalmente escasa de este año ha puesto en evidencia una vez más los efectos del cambio climático sobre el ciclo vegetativo de la vid, con condiciones más extremas e imprevisibles como sequías o lluvias persistentes y altas temperaturas. Precisamente, el exceso de lluvia durante los meses de primavera y principios de verano ha provocado una humedad permanente en la cepa que ha estimulado la aparición del mildiu sin que las bodegas y los payeses que practican el cultivo ecológico, como todos los de CORPINNAT, pudieran hacer mucho más de lo que han hecho para evitarlo. La aparición de este hongo ha sido especialmente agresiva ya que, además de la hoja, ha afectado de forma masiva al grano de la uva, porque la plaga apareció en el momento más delicado de la floración.
Para el sector vitícola este ha sido un año especialmente duro porque, además de la plaga de mildiu, ha sufrido con dureza los efectos de la crisis de la Covid-19, con una caída de ventas significativa que ha obligado a reducir la actividad de las bodegas. También se han tenido que tomar medidas de seguridad para proteger la salud de los trabajadores y, en este sentido, las bodegas CORPINNAT han apostado por una vendimia segura, garantizando que todos los vendimiadores y vendimiadoras no presentan síntomas sospechosos y disponen de todas las herramientas de autoprotección necesarias para poder hacer el trabajo con el mínimo riesgo. Ya sea a través del Sistema Público de Salud o a través de las propias bodegas, todos los temporeros que participan en la vendimia de CORPINNAT se han sometido a pruebas PCR para descartar posibles contagios.