Entre las variedades autorizadas por el reglamento de Corpinnat, la Xarel·lo continúa siendo la mayoritaria, seguida de la Macabeo y la Parellada. En conjunto, estas tres variedades autóctonas blancas representan el 73% de la uva vendimiada. También tienen un papel destacado variedades tintas como la Garnacha, la Monastrell o el Sumoll, especialmente valoradas por su resiliencia y capacidad de adaptación. En este sentido, el vicepresidente de Corpinnat, Roc Gramona, destacaba que actualmente más del 92% de la uva vendimiada corresponde a variedades locales y fija el horizonte de los próximos años: “el objetivo es que de aquí a ocho años lleguemos al 100%”.
En cuanto al origen, la totalidad de la uva cosechada por las bodegas y viticultores de Corpinnat procede de viñedos ecológicos, en una clara apuesta por la preservación del medio ambiente y por unas prácticas vitivinícolas respetuosas con el ecosistema natural. Este compromiso también se refleja en la vendimia manual y en un rendimiento medio de 6.354 kilos por hectárea, muy por debajo de los límites establecidos en el reglamento de Corpinnat, señalaba Gramona. Además, en esta cosecha, el 51% de las uvas recolectadas proceden de los viñedos propios de las 24 bodegas de la marca colectiva, mientras que el 49% restante son aportadas por los viticultores como fruto de contratos suscritos con las bodegas y certificados por Bureau Veritas.
Ton Mata, consejero delegado de Recaredo, la bodega donde se ha presentado el Informe de Vendimia de Corpinnat, ha puesto el acento en el impacto cada vez más evidente de la nueva realidad climática sobre el viñedo. Según los datos de la estación meteorológica de la bodega, 2026 ha sido el año más cálido registrado hasta ahora, con una temperatura media 1,8 grados superior a la media, una diferencia que durante los meses de verano ha llegado a los dos grados.
“El cambio climático, o esta nueva realidad, no solo ha provocado un adelanto de la vendimia, sino que también ha acelerado la maduración y ha modificado el comportamiento de algunas de las variedades que cultivamos”, ha explicado Mata. Ante este escenario, el consejero delegado de Recaredo ha reivindicado la capacidad de adaptación de la viticultura y la necesidad de priorizar el valor por encima del volumen.